Sobre el dinero, el éxito y la felicidad

Clayton Christensen, en este video hace una comparación en la forma de medir las acciones de las empresas y la forma de medir la vida personal.

En una empresa, podés medir ganancias, rentabilidad, ventas, eficiencia, etc. Tambien, los indicadores que se usan para medir el éxito de las empresas pueden llevarlas a la ruina, porque puede que no sean los más adecuados, entonces hay que saber elegir bien cuáles números mirar. Como las personas tenemos una capacidad mental limitada necesitamos agrupar y resumir los datos, para simplificar y poder medir. Luego de varias agrupaciones, sumas y restas, llegamos a un número que si lo comparamos con el mismo número del año anterior sabemos si estamos bien o estamos mal. Así es cómo podemos gestionar una organización.

Sin embargo, a la hora de gestionar nuestra vida, qué indicador usamos? cómo vamos a poder medir el éxito, cómo comparar que estamos mejor o peor que el año anterior? Estamos en una sociedad que se maneja con jerarquías, entonces tendemos a confundir que las personas en un nivel más alto de jerarquía tiene más éxito que otra. Nuestra sociedad tambien es materialista, entonces caemos en medir el éxito con la cantidad de plata en el banco.

Clay, dice que al llegar al final de tu vida y tengas la entrevista con Dios, él no te va a preguntar cuánta plata te quedó en el banco, o en qué puesto del organigrama estás, para medir si tuviste éxito o no. Si no que se va a fijar que según las circunstancias en las que te encontrabas, qué tanto ayudaste a otras personas a ser mejores, qué tanto usaste tus talentos para permitir que otras personas se desarrollen. Cuál fue tu trabajo en hacer que los individuos sean mejores personas.

 

Yo aprendí que el éxito se trata de haber actuado con integridad, logrando tus objetivos y habiendo disfrutado del camino. Si no hay integridad ni disfrute en el transcurso que va desde la ideación a la concresión de los objetivos, no se puede decir que existe el éxito.

 

¿Quien dice que el dinero no compra la felicidad?

El dinero puede comprar la felicidad, siempre y cuando lo gastemos en algo más que no sea nosotros mismos.

Steve Jobs dijo: “Ser el hombre más rico del cementerio no me importa. Irme a la cama por la noche sabiendo que hemos hecho algo maravilloso, eso es lo que me importa.” Cada persona tiene un propósito, estamos acá para hacerle una abolladura al universo, dejar una marca.

San Agustín dijo: “Deseo poco y lo poco que deseo, lo deseo poco“, y ahí puede que esté el secreto de la felicidad.

“Juan Comodorobuscando agua encontró petróleose volvió rico… pero se murió de sed”

Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo…

¿Quién llega más lejos… la montaña o el cangrejo?

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