Por qué nos equivocamos de balance

Can anything be sillier than the point of view of certain people —I mean those who boast their foresight. They keep themselves very busily engaged in order that they may be able to live better; they spend life in making ready to live.

On the shorteness of life. Seneca (4 AC — 65 DC)

Este es un extracto escrito hace 1960 años y nos muestra que no es nuevo el dilema de que la gente pasa gran parte de su día sin disfrutar de lo que hace, durante la mayor parte de los años de su vida adulta, esperando retirarse para disfrutar de la vida. “Gastando” la vida preparándose para vivir.

En las empresas, en las últimas décadas empezó a circular la idea de work and life balance. Sobre todo en algunos tipos de trabajos, en los cuales uno debería funcionar como dos personas distintas, una que trabaja hasta las 5 de la tarde y otra que “vive” de las 5 de la tarde en adelante.

A mi no me gustaba ese concepto porque yo sigo estando vivo mientras trabajo, soy una sola persona que trabaja y vive (hablo en general, este año estoy de sabático así que mi trabajo no se parece tanto a trabajo 🙂 , más para otro artículo). Con una sola cabeza y un solo corazón que viven y trabajan todo el tiempo. Además, no encontraba mucho sentido en esa frase porque disfrutaba mucho de lo que hacía, me iba bastante más tarde de las 5pm, tenía horarios flexibles, podía trabajar antes o después de ir a la oficina desde mi casa, me costaba trabajar menos de las 8hs oficiales, entre otras cosas no tan positivas. Hasta cierto punto me parecía dañina hacer la diferencia entre Trabajo y Vida, porque creo que lo que hacemos es lo que nos da propósito, dignidad y hace que nuestra vida tenga sentido.

Por eso creo que nos equivocamos de balance. Me parece que estamos tratando de medir un litro de agua con una regla. Es algo rebuscado y nos puede fallar (es fácil medir un litro de agua con una regla, si tenemos un recipiente que lo permita, por ejemplo un cubo de 10x10x10cm).

Balance me parecía una palabra sosa, pero en algunos casos me pasaba de rosca con la pasión y la intensidad y terminaba siendo menos productivo a causa del estrés, ansiedad o simplemente el burn out: pasado de vuelta. Hasta que unas semanas atrás en una conversación con una monja budista, mientras hacíamos un retiro de meditación (ver Lo que aprendí del Monje Estresado), la palabra tomó otro sentido y me dí cuenta porqué nos equivocamos con el concepto.

El balance no debe ser entre el Trabajo y la Vida, el balance es entre el Esfuerzo y el Placer. Así de simple.

El trabajo es parte de la vida y en uno como en el otro tenemos cosas que nos gustan y otras que no tanto. En ambas tenemos que mantener el balance del esfuerzo y del placer. Disfrutar de lo que hacemos, de nuestro trabajo y nuestros proyectos, por más que lo hagamos 2 o 18 horas por día. Dedicar esfuerzo, invertir energía, tanto en el trabajo como en la vida. Siendo más importante encarar tu vida y tu trabajo con una actitud positiva, enfocarse mas en que te guste lo que hagas a que hagas lo que te guste. Porque no existe el placer solo, sin el esfuerzo.

“Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”.

  • Si no cuesta, no se disfruta.
  • Si no cuesta, no se aprende.
  • Si no cuesta, no vale la pena.
  • Si no cuesta, no se consigue.

En mi opinión, una receta sabia es tener constancia en el esfuerzo y paciencia en el placer. Entender que lo malo viene y se va, y también lo bueno.

Este artículo también fue publicado en Global Shapers Córdoba

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