Por qué no hay plata para emprendedores

Por qué no hay plata para emprendedores

En una oración: no hay un ecosistema inversor maduro y competitivo. 

En este artículo quiero contar algunas razones de porqué hay pocos fondos de inversión en Argentina enfocados en Capital Emprendedor (Venture Capital). Antes que algunos de éstos puntos, aclaro hay una barrera cultural en Argentina y América Latina que tiene que ver con la aversión al riesgo, entre otras cosas, que limita el panorama de la inversión. Acá pongo de lado el aspecto cultural y defino algunos conceptos más específicos.

A pesar de que en América Latina la situación es muy favorable porque hay más fondos de inversión con más plata para invertir que en otros años y que algunos países lograron mejorar las regulaciones específicas que requiere la industria. Argentina fue en el otro sentido, empeorando en el ranking y con la situación en general ayudando poco para los ecosistemas inversores.

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Ranking de países según LAVCA 2015-2016

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La buena noticia es que hay mucho interés para invertir en el país, inversores de todos lados están mirando al sur con muy buenos ojos. Esto se debe a que con el cambio de Gobierno, se espera que haya una mejora en muchos de los temas que hoy hacen prácticamente inviable invertir en los emprendedores.

Qué es lo bueno:

Capital Humano: Argentina tiene la mejor comunidad de emprendedores y ecosistema emprendedor de la región. En esto somos como la selección de fútbol, con Messi, Aguero, Di Maria, Mascherano. Emprendedores cómo Marcos Galperín (Mercado Libre), Alec Oxenford (OLX), Wences Casares (XAPO) son de los mejores que han surgido de la región. El año pasado, la única empresa Latina que salió a cotizar en la bolsa (IPO) de Nueva York el año pasado, fue una empresa Argentina (Globant).

(Este año fue espectacular conocer a Wences y Alec en Davos)

Argentina meeting in Davos -
Con Facu Garretón, Martín Eurnekian,Eduardo Elsztain, Wences Casares y Alec Oxenford

Qué es lo que hay que mejorar: O sea, ésta es la situación actual:

1 – No hay un marco regulatorio específico para que los fondos de Capital Emprendedor puedan formarse y operar. Esto hace que sea muy complicado para quienes gestionan los fondos de inversión. Al no haber una reglamentación específica, los fondos tienen que constituirse según un marco general e incorporarse como sociedades anónimas. En la práctica se utilizan empresas holdings constituidas en algún otro país, con SAs subsidiarias que mantienen las operaciones a nivel local.

2 – Escasa participación de inversores institucionales locales invirtiendo en Capital Emprendedor. Con la nacionalización del ANSES, se cerró la puerta a la utilización de los fondos de pensión como inversores institucionales. Pueden destinar los fondos a bonos públicos o acciones, pero no hay una disposición expresa para invertir en Capital Emprendedor.

3 – No hay un tratamiento fiscal especializado para los fondos y las inversiones en emprendedores. A diferencia de otros países que fomentan la inversión en emprendedores con excepciones impositivas y beneficios fiscales, en Argentina la presión fiscal es demasiada alta (considerando que son inversiones de riesgo).

4 – Extremadamente difícil entrar o sacar plata del país. Por la escasez de divisas y las restricciones cambiarias en efecto. Las transferencias de dinero hacia adentro o fuera del país, no pueden ocurrir libremente como en la mayoría de los otros países.

5 – Mucha Corrupción. Y la corrupción no favorece a nadie. Con respecto a las mediciones de la corrupción según el Banco Mundial, Argentina está en el puesto 107 de 175 países.

6 – Débil aplicación de la protección de los derechos de los accionistas minoritarios. Los acuerdos de accionistas permiten fijar las bases para que los inversionistas, como accionistas minoritarios puedan estar respaldados. Las leyes son moderadamente buenas, pero la aplicación no tanto, sobre tanto por los tiempos lentos del sistema judicial.

7 – Poca posibilidad de salidas estratégicas (exits) y mercado de capitales poco desarrollado. La salida estratégica como Oferta Pública Inicial (IPO) no es una opción viable, la situación también empeoró con la nacionalización del ANSES. La incertidumbre y la inflación no ayudan. El MERVAL es practicamente insignificante para el sector, está dominado por pocas empresas muy grandes, ya que diez empresas tienen el 90% de la capitalización.

  • No tan malo: Protección de derechos de propiedad intelectual. Para la Propiedad Intelectual se suele hacer el registro primero en el país y luego a nivel global. Aunque es al revés con respecto a las patentes.
  • No tan malo: Procedimientos de quiebra, derechos de los acreedores, responsabilidad de los socios. La Ley de Quiebras del 2002 permite que las empresas puedan reestructurar la deuda mediante concurso de acreedores, teniendo mayoría simple y aprobación de 2/3 de los acreedores. Sin embargo, la prioridad la tienen los empleados y el fisco, sobre los acreedores. Como algunas inversiones se realizan con Notas Convertibles (es deuda), legalmente son considerados como acreedores.

Éstos puntos son algunas de las razones por las cuáles no proliferan los fondos de inversión en emprendedores en Argentina. Hay buenas ideas y buenos emprendedores, hay buenas organizaciones que trabajan con los emprendedores y los ayudan para que puedan llevar mejor sus negocios. Pero la falta de capital es una de las razones que impide que los emprendimientos puedan pasar a un nivel superior y generar mayor impacto en el desarrollo económico (pueden ver este otro artículo que escribí hace unas semanas).

El problema no es que falta plata, como país somos parte del G20, estamos entre las 20 economías más grandes del mundo, tenemos el segundo PBI per cápita de América Latina y somos una de las consideradas naciones emergentes.

El problema es que no están los instrumentos adecuados para que esa plata pueda ser invertida en emprendimientos con facilidad (suponiendo que ya está tomada la decisión de invertir). Entonces, hay una barrera grande que tienen que superar quienes manejan los fondos de inversión, que además de tener que convencer a inversores que pongan la plata para emprendedores, tienen que hacer malabares para poder operar en un marco legal y jurídico inexistente.

Hay, por supuesto, otros motivos por los cuáles es difícil para los emprendedores conseguir inversores. Pero quería resaltar algunas de las dificultades del sector para que no se tenga el simple prejuicio de que aquellos que pueden invertir no tienen ningún interés en los emprendedores.

Es necesario sumar atraer a fondos e individuos para que el ecosistema inversor crezca y se vean los resultados en los emprendimientos. Pero no es solamente Plata lo que hace falta.

Fuente:

2015/2016 Scorecard on the Private Equity and Venture Capital Environment in Latin America. LAVCA

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Inversiones de Impacto

Empresas Sociales

Las empresas sociales son organizaciones con fines de lucro cuyo principal objetivo es lograr un impacto social, más allá de generar ganancias para sus dueños y stakeholders.

En el fin que persiguen, utilizan herramientas y metodologías de gestión basadas en empresas y en el mercado, elaborar productos y servicios de una forma innovadora y con espíritu emprendedor y generalmente reinvierten sus ingresos para aumentar el impacto que generan en lo social, ambiental, educativo, etc.

Inversiones de Impacto

En los últimos años, ha habido un interés creciente en las inversiones de impacto, cada vez más los inversores, o emprendedores están actuando proactivamente en soluciones diseñadas para generar un impacto positivo en aspectos sociales o ambientales, teniendo incluso un retorno sobre la inversión realizada. La estructura de la inversión se basa en empresas que proveen soluciones sustentables a problemas sociales.

La inversión de impacto es aquella que tiene una primera intención de crear un impacto social o ambiental medible, con el potencial de algún retorno financiero. Principalmente, son estas las inversiones que volcarán el dinero en las empresas sociales.

Desde hace un tiempo que los inversores rechazan la noción de tener una opción binaria, entre inversiones de riesgo con retorno financiero y donar dinero a causas sociales o ambientales.

Mientras que puede ser importante para algunos inversores priorizar el impacto social sobre el retorno financiero, otros inversores pueden estar más enfocados en generar una alternativa de riesgo moderado con retorno y con el agregado de un beneficio social. En este sector, tiene lugar también el dinero para caridad, ya que para un grupo de inversores, el monto invertido puede ser transformado en fondos caritativos si es que el negocio no consigue alcanzar la autosustentabilidad.

Una estructura básica de las inversiones de impacto provee capital a empresas sociales que usan mecanismos empresariales y de mercado para proveer soluciones escalables a problemas globales.

Hechas correctamente, estas inversiones, pueden convertirse en conductores poderosos de emprendedurismo, creación de empleos, crecimiento económico y finalmente, reducción de la pobreza, mientras que se contribuye casi directamente con el fin que persigue la empresa social, o los problemas que está solucionando. Hay una muy creciente tendencia de reconocimiento de este potencial.

Similar a las inversiones tradicionales, el desempeño de las inversiones de impacto es evaluado con parámetros de riesgo y de retorno. Sin embargo, una diferencia clave es el agregado de medir el desempeño del impacto social y ambiental. Teniendo todavía mucha subjetividad y dificultad en la medición de éstos, principalmente por la falta de indicadores estandarizados.

Avanzando en ese aspecto, hay herramientas como IRIS (Impact Reporting and Investment Standards) y GIIRS (Global Impact Investing Rating System).

La organización sin fines de lucro “Global Impact Investing Network” espera que el mercado de las inversiones de impacto crezca a unos USD 500 mil millones para el 2014, representando en promedio un crecimiento anual de un 60% desde el 2009.

Una clave para el crecimiento de estas herramientas será la estandarización de la infraestructura para medir el retorno social de las inversiones. Ya que si esto puede ser realizado correctamente, aumentará la habilidad para entender el balance entre el retorno social y el retorno financiero, y podrá ubicar a las inversiones de impacto en otro nivel.

Por su parte, la profesionalización de las empresas sociales tiene que ser un tema a tener en cuenta seriamente. La filantropía ha cambiado mucho en los últimos años, ha pasado de ser solamente un tema de generosidad pura, a un foco explícito en los resultados. El énfasis en los resultados ha generado la necesidad de contar con una caja de herramientas para gestionar el impacto social. Los filántropos continúan dando soporte a entidades de caridad, pero también han descubierto que organizaciones lucrativas pueden ayudarlos a conseguir las metas que se han planteado respecto a cuestiones sociales o ambientales. Las empresas sociales que consiguen un modelo de negocios viable usualmente alcanzan escala y sustentabilidad más rápido que aquellas que dependen solamente de donaciones. Como resultado, cada vez más se considera a las inversiones como vehículos para lograr cambios sociales, igualmente válidas que las contribuciones caritativas.

El principal objetivo para escalar y hacer crecer una empresa social, es el aumento en el impacto que justamente tiene. Se suele perseguir el crecimiento de la empresa con el deseo de mejorar la vida de más personas y para conseguir sustentabilidad financiera como empresa. La escala hace posible ser más eficientes en los costos, reducir los precios o mejorar los márgenes.

Conclusión

Las empresas sociales deben ocupar un lugar en el entorno capitalista en el que vivimos, si bien en el planteo inicial se habla de una situación ideal, en el que el mercado social propone a las relaciones de cooperación por sobre las competencia, y se habla de la economía social como una actividad paralela, donde una economía no tiene lugar si existe la otra. No debe confrontarse a las empresas sociales con el sistema capitalista, en la espera de la consolidación de un sistema económico con un acento de utopía.

Las empresas sociales, deben posicionarse como una institución más, firme y definida, como las otras, y con carácter de urgencia. La sociedad y el planeta necesitan que estas nuevas instituciones empiecen a funcionar cuanto antes, adaptándose a ciertas reglas de juego ya definidas, y que generen la mayor cantidad de impacto posible en las condiciones que se tienen. Luego, las reglas se irán redefiniendo en el transcurso y con las lecciones aprendidas.

Se puede analizar un escenario conveniente si lo planteamos como una plataforma multilateral, donde se deben trabajar los segmentos interesados para que se cree valor en todo el sistema.

En el planteo, por un lado de los segmentos, tienen que prosperar mayores cantidades de recursos económicos y financieros en concepto de inversiones de impacto y se deben estimular a más inversionistas para que opten por esa nueva alternativa.

El otro segmento, tiene que ver con la cantidad de proyectos o empresas sociales existen en condiciones de ser invertidas. Es clave la profesionalización de las empresas sociales, con los mecanismos empresariales en la gestión, management, producción, calidad de servicios, etc. También, el capital humano que disponen, con profesionales capacitados para llevarla adelante y generar mayor impacto. Por sobre todo, lo que facilitaría el ingreso de inversiones, son las metodologías y las herramientas que puedan medir el desempeño de la organización, con los indicadores financieros y con los indicadores estandarizados de impacto social y ambiental.

Facilitando el ingreso a los inversionistas a esta nueva alternativa, se fomentará luego el ingreso de nuevos emprendedores con proyectos sociales o ambientales. La profesionalización y el aprendizaje, se incrementará trayendo mejores resultados, aún en un sistema capitalista.

Bibliografía

Credit Suisse AG. Research Institute. Switzerland

Investing for impact. How social entrepreneurship is redefining the meaning of return. January 2012